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  • Nancy Jaimes Valverde

Rencor hacia tus padres: sana las heridas del pasado

Todo lo que vivimos en la infancia con nuestros padres ya sea agradable o desagradable se queda grabado en nuestro subconsciente y tales vivencias son las que dan sustento a la imagen que conservamos de ellos durante la adolescencia y la etapa adulta.


Lo ideal siempre es ser tratados con amor, con seguridad y llenos de respeto ya que esto nos hará ser unos adultos felices, positivos y plenos; si por el contrario pasamos una infancia solitaria, con abandono, con falta de amor y de comprensión genera adultos inestables, sin inteligencia emocional, indiferentes y poco humanos.


En un principio las personas niegan esta situación y siguen sus vidas como si nada hubiera estado mal en su infancia, pareciera que todo está bien emocionalmente en nosotros pero la realidad es que muchas personas adultas llevan consigo un resentimiento silencioso en lo más profundo de sus corazones con la huella de una madre o un padre poco amorosos o ausentes y las heridas siguen abiertas aunque tratemos de ocultarlas.





Cuando por fin nos damos cuenta que en realidad necesitamos ayuda Psicológica para sanar nuestras heridas; lo que pasa es que en la mayoría de las terapias solo nos generan más rencor y resentimiento ya que obviamente nuestros padres son los primeros candidatos para asumir la responsabilidad de habernos arruinado la vida.


Esto no es la solución ya que si lo fuera saldríamos de terapia con mucho amor, respeto y comprensión hacia todos nuestros ancestros. Lo cual no es así.


“En cada nación del mundo se dedican millones de horas de terapia donde esos niños heridos ahora ya siendo adultos, aprenden cada semana las múltiples maneras en las que sus padres aparentemente destruyeron cualquier oportunidad que tenían para ser felices”


Las grandes preguntas que debemos hacernos son: ¿Realmente me están ayudando a sanarme? ¿Es justo culpar a nuestros padres por todo lo que nos pasa o nos deja de pasar en la vida?


Aferrarnos a esta aparente certeza nos convierte en víctimas de nuestros padres, lo que no soluciona nada, en realidad solo nos genera más problemas con todo el entorno que nos rodea, desde nuestras relaciones de pareja hasta amistades, pasando por nuestros propios hijos los cuales también nos juzgarán como malos padres y nos tendrán resentimiento. Se vuelve una cadena interminable de culpables…


El no perdonar a nuestros padres y continuar culpándolos de nuestras desgracias nos convierte en niños resentidos pero con un cuerpo de adulto que a su vez está criando niños resentidos.


Centrarnos únicamente en lo negativo del papel que jugaron nuestros padres y dejando del lado los grandes aprendizajes que nos dejaron hará que sea imposible perdonar y por ende la felicidad y plenitud seguirá sin llegar a nuestras vidas.


Te invito a que reflexiones sobre este artículo, piensa que mientras más odio acumules en tu corazón y mente por el pasado, menos capaz serás de amar y de ser amado.


Muchas veces ese odio, rencor o resentimiento está muy oculto en nuestro subconsciente que no es otra cosa que nuestros recuerdos emocionales escondidos o que preferimos olvidar, pero que nos afectan día a día; por ello te invito a que tomes una terapia de amor, de perdón, de sanación real donde descubrirás qué hay en tu subconsciente para poder florecer y crecer como la gran mujer que mereces ser o el gran hombre que mereces ser.


Busquemos nuestra felicidad sin cargar a otros de sentimientos negativos. Piensa y siente siempre en positivo.

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